lunes, 28 de noviembre de 2011

Alfredo Conde habla de José María Paz Gago

Alfredo Conde habla  en su artículo de El correo gallego del premio concedido en Túnez a la poesía de José María Paz Gago [http://www.elcorreogallego.es/opinion/firmas/ecg/dia-poetas/idEdicion-2011-11-26/idNoticia-715187/].

Día de poetas

Alfredo Conde

¡AH, qué caray! Lástima no ser poeta. Si lo fuese, si yo fuese poeta y no conozco más que una manera de serlo, la de ser buen poeta, pues las demás se resumen también en una: ser mal poeta, con lo que las clases de poetas son dos: buen poeta y mal poeta y el resto son aproximaciones, gentes y gentecillas que apuntan cosas, versificadores varios y, de estos, también fundamentalmente dos: buenos y malos, nuevamente, buenos y malos versificadores: hacedores de versos, pero no emisores de luz capaces de alumbrar la existencia humana, ese agujero negro en el que, a tientas, andamos todos.
Si yo fuese poeta igual, algún día, me daban un premio que se me antoja prodigioso, una reproducción a escala natural de un mosaico tunecino en el que aparece Virgilio, S I a.C., acompañado de las musas asistenciales a esta clase de individuos que dan nombre a los premios literarios o los llevan para casa. Ya le buscaría yo un lugar adecuado en la mía para entronizarlo y poder levantar mi copa hacia él, de vez en cuando, brindando por esto y por lo otro, brindando por la vida y las cosas en las que creo, no muchas pero sí dignas de tener cuenta, las musas entre ellas, claro, y todo lo que cantaba aquel otro poeta llamado Omar Khaiam, a quien ahora ponen tan de ejemplo los que proclaman las bondades del Islam sin acordarse de cómo se las hicieron pasar a don Omar en su momento.
Ese problema, el de saber en dónde ubicar galardón tal y poético, lo tiene ahora José María Paz Gago quien, desde hace unos días, no sé cuantos porque acabo de enterarme ahora, recibió en Túnez, de manos el ministro de cultura de aquel país, Ezzedine Bach Chovech, el Premio Internacional de Poesía Cartago compartido con el poeta tunecino Awled Ahmed.
¡Cómo me gusta un premio que se concede a dos personas, una gallega, tunecina otra, en pie de igualdad, con el único apoyo de sus versos e independientemente de sus convicciones y creencias! No tenía idea del poeta tunecino e Internet no me facilitó mucho el asunto. Ahora tengo acerca de Awled Ahmed una visión lejana. Se trata de un señor que vi en un video. Es enjuto y parece seco y ensimismado como suele ser la gente de Magreb e imagino sus versos absolutamente poseídos de esa concreción tan propia de toda la poesía árabe. Nada que ver, según yo me la imagino, con la de Paz Gago que Rodríguez Cañada define como meridiana y yo diría luminosa, atenta, sí, a los nuevos códigos establecidos para las relaciones humanas, o acaso a consecuencia de ellas, del proceso de cambio al que se han visto sometidas, algo que también vale para las relaciones sentimentales, esas que los poetas suelen conocer mejor que nadie y que si no es con mucho humor a ver como las entiendes y disfrutas. En resumen, día de premio y de poetas, para que se entiendan las naciones al margen de las lenguas con las que interpretan y reafirman el mundo en el que habitan. las lenguas nunca son enemigas de otras lenguas. Los poetas sólo en ocasiones.

Escritor, Premio Nadal y Nacional de Literatura

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