lunes, 26 de diciembre de 2011

Los Cuadernos inéditos de Berlanga en Hoy.es


[Artículo publicado en Hoy.es por Manuel Pecellín: http://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/12/24/los-cuadernos-de-berlanga/]

Nada se descubre diciendo que Luis García Berlanga (1921-2010) es un nombre clave de la cultura española contemporánea. Para la construcción de nuestro imaginario colectivo fueron claves algunas de sus películas, como Bienvenido Mr. Marshall (1952), Plácido (1961), El verdugo (1963) o La escopeta nacional (1977). El cineasta levantino, capaz de construir su obra en la España de la dictadura, bien resiste la comparación con Luis Buñuel, que filmará desde el exilio cintas también inolvidables. Se conocen menos otras aptitudes de Berlanga, en concreto sus aficiones poéticas, desveladas definitivamente merced a esta publicación.
Si un periodista y cinéfilo cacereño, José María Pérez Lozano, compuso allá por 1958 (Madrid, Visor) la biografía del gran director, un pacense hace ahora posible que salgan a la luz público los cuadernillos, inéditos hasta ahora, que Berlanga fue escribiendo entre 1939-1942, un periodo clave para la constitución de su personalidad. Conservados en la caja fuerte de la familia, el cineasta se los confió, poco antes de morir, a Basilio Cañada, demandándole seguramente un juicio sobre los muchos poemas que allí fue escribiendo en plena juventud (al parecer, llegaría a concurrir con ellos al Adonais), junto con otros textos de contenido plural. Se publican ahora, bajo la revisión de Miguel Losada, con comentarios de Gonzalo Suárez, Luis Alberto de Cuenta y Andrés Aberasturi, más un epílogo de Luis Eduardo Aute. No extrañe que el volumen haya conocido en pocas semanas el éxito de la reedición.
La mayor parte de los textos, que aquí se reproducen facsímiles (importante para ver las numerosas ilustraciones originales) y con la oportuna transcripción, se redactaron en Rusia. Hasta allí había ido el autor, como miembro de la División Azul. Hijo de un diputado de la República, condenado a muerte, Berlanga, decide alistarse en aquel apéndice español de la Wermacht principalmente por aliviar la situación carcelaria del padre. Esto no excluye posibles motivaciones de cariz romántico (obtener la admiración de la joven Rosario Mendoza) e incluso política (aunque próximo a los ideales libertarios, no ocultaba el atractivo que la personalidad de José Antonio Primo de Rivera le provocó). El autor, asignado a puestos de vigilancia, tuvo que sufrir todas las inclemencias del infierno ruso, pero asegura que de su fusil nunca salió un disparo homicida.
Entre los poemas aquí rescatados, los hay de muy diferente factura. Los abre la elegía de Federico García Lorca, escrita poco después del asesinato del granadino. Sobresalen también el “Soneto a una pistola”, que ya se conocía,, y un puñado de haikus (“hai-kais” se les llamaba entonces), algunos tan sugerentes en su concisión como “Aquel visillo rosa/de las últimas tardesde/de septiembre”. Hay también aproximaciones pioneras a la poesía visual, v.c., el recuadrado de letras de la palabra “Rosario”: “Rosa=belleza; Río=limpieza; Osario=tristeza; Ario=pureza; Osar=valentía;Osa=fortaleza; IO=independencia; Rosario=religiosa devoción.
En prosa, aparecen numerosa reflexiones sobre el cine (admiración por los toques surrealistas de los Hermanos Marx; el perfeccionismo comercial de Von Sternberg o la emotividad de Tourjanski) y la importancia del nuevo arte: “la más formidable fuerza de nuestra época” (pág. 37). No faltan, por supuesto, pasajes donde se percibe aquel “falangismo sentimental” que Berlanga tuvo en su juventud y del que más tarde renegaría, así como los relacionados con la política dominante en la España de la época.
Los responsables de la edición han tenido también el acierto de enriquecer el volumen con numerosas fotografías hechas a Berlanga, desde la juventud a la madurez, casi siempre en compañía de familiares o amigos de la profesión. “Estamos seguros que estos Cuadernos pueden aportar datos valiosos a los investigadores que en el futuro quieran profundizar en la obra berlanguiana, pero también a esa innumerable legión de seguidores que disfrutamos con una obra que es imprescindible para entender nuestra propia manera de ser individual y colectiva”, suscribe con acierto Miguel Losada.

Miguel Losada (ed.), Los Cuadernos inéditos de Berlanga. Madrid, Pigmalión, 2011.

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